lunes, 27 de diciembre de 2010

La Salida





"Irse" puede significar para cualquiera que hable español la acción de marcharse, pero para nosotros los cubanos tiene una connotación bien diferente. Fulano "se fue", se dice en buen cubano con admiración y sorpresa, con una mezcla de nostalgia, de vacío, y con un poquito de envidia también. "Irse" significa salir de Cuba, dejar atrás la tierra, dejar todo aquello que conocemos y que sufrimos para intentar una nueva realidad, una nueva vida. Las salidas de Cuba pueden clasificarse en varias categorías, hay muchas, pero las más usuales son: salida fácil (estas casi siempre no pasan de los dos meses de papeleo), salida ilegal (sin comentarios), salida oficial (contratos, Venezuela y afines), y salida traumática (la gran mayoría). Generalmente la más usual es esta última, nuestra vocación cubana de sacrificio, inmolación y martirio tiene que llegar hasta el momento de poner los pies en el avión!
Hay tantas historias que harían falta un millón de blogs para contarlas. Generalmente estas historias se escuchan en algún banco de la Embajada o de Inmigración, contadas con nuestra gracia y exageración acostumbradas. Lo único que conseguimos es ponermos más nerviosos con todos los avatares y aventuras burocráticas de los protagonistas.
Mi salida fue semi-traumática. "Siempre hay gente que está peor que uno", decimos. Lo que no quita que nuestro caso no sea un Via Crucis de firmas, liberaciones, papeles, llamadas, viajes y burocracias. Después de varios congratiempos, meses de espera por la liberacion de Gaviota (organización al servicio de la tortura psicológica), de quinientos viajes a la Embajada, de horas en un teléfono público para "comunicar", y varios papeles vencidos y vueltos a hacer, llegó el día. El cubano que haya pasado por ese momento debe de acordarse del "friíto" en el estómago. A cada instante sentimos que algo va a suceder, algun imprevisto que nos va a "tumbar" el viaje; y es lógico, pasamos por tantas barreras, tantos obstaculos, y tantas frustraciones que ya se convierte en filosofía de vida. Estamos tan intoxicados de mala suerte y de pesismismo que tal vez ya perdimos esa capacidad humana de pensar positivo y de ver el vaso lleno en la mayoria de las circunstancias.
Las despedidas son siempre confusas, y más cuando son definitivas. Nos despedimos sabiendo que pasará mucho tiempo antes del reencuentro, hasta solucionar nuestras situaciones migratorias adonde quiera que vayamos. Nunca vemos a todos los que quisiéramos ver. Y no falta el "no voy a llorar". Pero siempre se llora un poquito, a pesar de la alegría que significa para la gran mayoría el hecho de "salir".
El corre corre de última hora, pesar las maletas en alguna bodega cercana para que no te "hagan un hueco" en el aeropuerto por exceso de equipaje. Conseguir Duralgina, Benadrilina, pastillas y más pastillas, como si fuera de Cuba no existieran farmacias. No se me olvida mi mamá diciéndome que "las pastillas de aquí son las únicas que me quitan el dolor de cabeza". Una vez fuera solo nos queda reírnos de nuestras empobrecidas farmacias de barrio y del tiempo que perdimos empacando medicamentos.
Sentarse en el asiento definitivo del avión y cerrar finalmente ese cinturón....ahí si que nadie nos baja. Mi vuelo era a las 6 de la manaña destino Ciudad de Panamá. Se ve el amanecer cuando el avión esta saliendo de la Isla. Tan pequeñita e inofensiva que parece. A veces uno se pregunta cómo un pedacito de tierra puede provocar todo lo que ha provocado en tantos y tantos años...
El Sol ya entraba por las ventanillas, Cuba se alejaba cada vez más, y todos los que salíamos por primera vez teníamos la misma cara de incrédulos. "Es de verdad caballero", estamos en el aire...
Para muchos fue una salida más, pero para el que lo soñó toda la vida y pasó tanto trabajo para llegar hasta ese momento, aquello era lo más parecido que había a la gloria. Y bueno, comenzaron todos a relajarse y a contarse la vida y milagro de cada cual en aquel vuelo de Copa: los que iban para Ecuador, el del reecuentro con la "novia" en Argentina, la gente de Uruguay, etc. Otro ciento de nuevos cubanos a conquistar el mundo. Todos ya libres de aquella presión tan grande que vivimos y que valió tanto la pena vivir. Todos con un sueño en el bolsillo, todos rumbo a la "felicidad".

Bienvenida


"Bienvenidos todos los que quieran compartir un poco de las experiencias, historias y vivencias de la vida en Brasil, del día a día de un imigrante en busca de nuevos sueños y oportunidades fuera de su tierra. Este es un simple espacio para compartir nuestras ideas y opiniones, nuestras barreras y obstáculos, nuestras ambiciones y metas"